contra modales


mándalo por mail



acuérdate de mí­ (en los dí­as de tu juventud)(?)



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I
Si no el exterminio (bueno, sí), el ser humano merecería cuando menos un estatequieto colectivo. Asistimos quitadísimos de la pena al empuercamiento de la tierra o contribuimos a él encantados de la vida (sale volando un mega vaso macdonalds por la ventana del coche), podemos ver sin pestañear a un tipo enfundándose billetes hasta por el ano, la anulación de Beirut por Fox, el final de Bailando por un Sueño en el dos pero, eso sí, no hables con la boca llena y baja los codos de la mesa: a la hora de comer resulta que somos finísimos.

II
En Petronio Arbiter, viejo favorito de Nerón, leemos que los invitados al banquete debían descalzarse para que los esclavos se hincaran a lavarles los pies. Razonable. Hay que estirar un poco los términos: esos mismos esclavos debían gatear para recoger huesos, pellejos o conchas lanzados al suelo por los comensales (no pensarás que había que dejarlos ahí sentaditos junto al plato, ¿o sí?), y era bien visto que los más bellos, venidos del Asia menor, se dejaran crecer el pelo para que los patrones se limpiaran ahí los dedos grasientos. Que te pudieras llevar uno de estos muchachos a casa para practicar en sus orificios tu postre ya era cosa de pura gente bonita. Borges apunta que para el confuciano, al recibir la primera copa, es deber adoptar un aire grave, y al recibir la segunda un aire complacido y feliz. También es divertido el montonero ritual de las cenas de Moctezuma, que Bernal Díaz, siempre presto a la denuncia en buena prosa, relata con cara de estupor en su querido volumen. Primero le sorprende que le prepararan “más de trescientos” platillos, y cuando sus mayordomos le mostraban el bufet y “de qué aves y cosas estaba guisado” (guajolotes, insectos, tapires), el respingado tlatoani no salía a verlo y si salía era “como por pasatiempo”. Cuatro mujeres “muy limpias y muy hermosas” le daban agua en la boca y le recogían la baba con jicaritas. En cuanto Moctezuma comenzaba sus sagrados alimentos le ponían enfrente una como puerta de madera pintada de oro, pues no era de buenas maneras verlo comer. Aclara Bernal que, mientras comía, “ni por pensamiento se podía hacer alboroto”.

Sí: Moctezuma, oh jarrito de Tlaquepaque, pero también el pasmo de Bernal es vil paja en el ojo ajeno. Las costumbres en la mesa del Renacimiento suenan tan excéntricas como las mexicanas (y, además, Bernal estaba de viaje, más o menos: un poco de comprensión de turista se le hubiera agradecido). Para probarlo anda por las librerías el Codex Romanoff, que muchos atribuyen a Leonardo. Ahí hay, por ejemplo, en forma de denuncias, una lista divertidísima de hábitos cultivados en las mesas de entonces. Parece una petición razonable aquella de que el invitado no ha de poner la pierna sobre la mesa o tomar la comida del plato del vecino antes de pedirle consentimiento, pero se empieza a entrar en el terreno de lo meramente extraño con ésta: “ningún invitado ha de adiestrarse en hacer nudos en la mesa”, del ridículo con ésta: “no ha de poner los ojos en blanco ni hacer caras horribles”, del peligro con ésta: “no ha de dejar sueltas sus serpientes en la mesa” y del franco delirio con ésta: “no ha de prender fuego a su compañero mientras permanezca en la mesa”.

A la pobre de Alice todo el tiempo le están reprimiendo alguna cosa. Este poema de Raleigh (el del fin del siglo antepasado) es encantador,

Attend my words, my gentle knave,
And you shall learn from me
How boys at dinner may behave
With due propriety.

Guard well your hands: two things have been
Unfitly used by some;
The trencher for a tambourine,
The table for a drum.

We could not lead a pleasant life,
And ’twould be finished soon,
If peas were eaten with the knife,
And gravy with the spoon.

Eat slowly: only men in rags
And gluttons old in sin
Mistake themselves for carpet bags
And tumble victuals in.

The privy pinch, the whispered tease,
The wild, unseemly yell –
When children do such things as these,
We say, “It is not well.”

Endure your mother’s timely stare,
Your father’s righteous ire,
And do not wriggle on your chair
Like flannel in the fire.

Be silent: you may chatter loud
When you are fully grown,
Surrounded by a silent crowd
Of children of your own.

If you should suddenly feel bored
And much inclined to yawning,
Your little hand will best afford
A modest useful awning.

Think highly of the Cat: and yet
You need not therefore think
That portly strangers like your pet
To share their meat and drink.

The end of dinner comes ere long
When, once more full and free,
You cheerfully may bide the gong
That calls you to your tea,


pero también es una pasadez de lanza: no bostezar, no traer al gato, no andarse picando, no secretearse (en casa de mi abuela agregaban “El que come y canta loco se levanta”, uta madre)…[1] Un poco de distancia, y es fácil ver lo escandaloso de la conservación de los modales de mesa. En Japón es grosero tomar los palillos con los cinco dedos, en Vietnam lo es recibir un plato con una sola mano. En muchos países hay restaurantes que no te dejan entrar si no traes saco y corbata. (Marco Polo aclara en Il Milione que Kubilai Kan exigía que a sus cenas, en febrero, sus miles de invitados fueran vestidos de blanco.) En Starbucks se acostumbra gritar tu orden cuando está lista: “¡Frapuccino helado de mango doble crema para Paola en la barraaaaa!!!” Ridículamente, en Villa Coapa, por lo menos hasta hace poco, se aleccionaba a los niños a no tomar agua durante la comida, sino hasta el final (?); en Satélite persiste la absurda costumbre de enseñar a tomar el tenedor con la izquierda para cortar el trozo de comida y cambiarlo a la derecha para llevarlo a la boca; en todo México miramos con lástima al pobre diablo que se atreva a comerse un taco con cubiertos.

IV
Así somos: adoramos la rapacería y la culerez, pero odiamos que se nos quede un frijol en el diente o que piensen que no sabemos para qué chingados es ese raro tenedor. Yo, por lo pronto, les digo su ai se ven a los modales. Empezaré por comer tacos con cubiertos, pondré los ojos en blanco, haré caras horribles, dejaré mis serpientes en la mesa y les prenderé fuego a mis compañeros. Ya sabes a lo que le tiras.

----

[1] nota. El sexo tampoco está bien visto. A M. y a mí se nos acercaron en Mosaico para decirnos: “A las señoras les molesta lo que están haciendo, ¿les podemos dar su cuenta?”; en el patio de San Ángel Inn un mesero me pidió subirme los pantalones y a R. bajarse la falda; en la Portales nos detuvieron un segundo antes de la exposición total: “es un lugar familiar”. (Al Gillow de plano no volvieron a dejarnos pasar.) Lugares donde sí se puede comer y coger o siquiera masturbarse: Zinco, el sótano de Cinq en Alfonso Reyes y Karisma, horrendo localito de Campos Elíseos que gusta de hacerse de la vista gorda.


48 comments

  1. Blogger alonso ruvalcaba 

    aparecido, pero más corto, en la jornada, no me acuerdo cuándo. reposteado porque isabel lo estaba buscando.

  2. Blogger El Serch 

    mmm, muy provocador mi estimado, muy provocador. Ahí te va mi choro:

    Yo diría que abdicar de los "buenos modales" -por la doble moral en la que la nos movemos-, es reaccionario.

    En efecto, la vida ya está bastante regulada como para regularla más, pero ¿cuál es la alternativa? A veces los "buenos modales" (ya la expresión tiene un deje restirado) hacen más amable la vida en sociedad.

    La vida en común precisa de algunas reglas, o mejor dicho, exige cumplir una regla fundamental: cuidar la pervivencia de la "polis" y la realización y dignidad de sus miembros. Éste es el fundamento racional de los buenos modales.

    Curiosamente, dos obras muy distintas coinciden en su concepción de la urbanidad. Santo Tomás de Aquino, monje, teólogo y medieval, escribió en la "Summa Theologiae" que la urbanidad es una parte de la justicia. Enseñaron los sabios escolásticos que justicia es "dar a cada uno lo que le corresponde". Ser justo con una persona equivale a tratarla como lo que es, como persona, como animal racional. En el ala izquierda, Max Horkheimer y Theodor Adorno dijeron algo semejante en sus "Lecciones de sociología".

    Abogo por evitar la injusticia y preocuparse y ocuparse de la corrupción ética, pero me pregunto si habría que responder con una corrupción estética de la justicia, es decir, la renuncia a los "buenos modales".

    Los buenos modales están en decadencia. El vaticinio de Horkheimer fue certero: la igualdad pseudodemocrática ha cosificado a los seres humanos. La orden directa y brutal, el "tú" ofensivo y sin rodeos. Nada de circunloquios e insinuaciones: los ejecutivos conjugan en imperativo.

    Quizá haya algo peor que las órdenes destempladas: el ambiente aséptico de informalidad pagada, el entorno casual pagado con tarjeta de crédito. La reunión en inglés donde todo mundo es llamado por su nombre de pila, "Mark", "Cindy", "John", y donde a nadie le interesa si John padece cáncer y si Mark sufre una depresión. La cultura de la hipocresía formal y ritualista fue sustituida por la cultura de la hipocresía casual e informal. Nada se ganó.

    ----------

    Un abrazo (y este no es un formalismo. Te lo doy sinceramente).

    Sergio.

  3. Anonymous Anonymous 

    uy si BIEN PROVOCADOR

  4. Blogger Adrián Santuario 

    Propo

    Un monumento
    Para el
    Que
    Cometió
    Un crimen
    Con todas
    Las de
    La ley:

    Beber
    Dignamente
    Acompañado
    [Es decir
    Solo
    Y con
    Su alma]


    Un saludo...

  5. Blogger El Serch 

    jeje, mira que los comentos pueden convertirse en foros para ensayos (como moi) o poemas...

    cada loco con su tema

  6. Blogger adictvm 

    eeeetah! a ti te fue leve con el "el que come y canta" de tu abuela. en mi casa, de niño, no podía sentarme a la mesa en mangas de camisa ¡qué cochinada! nada de hablar o ruidos excesivos del cuchillo contra el plato por ejemplo. inconcebible llevarse un pan entero a la boca o cortarlo fuera del plato dispuesto con ese propósito. ambas manos sobre la mesa todo el tiempo apoyadas exclusivamente a la altura de las muñecas. nada de atravesarse o evitar el "por favor" y el "gracias" al pedir y recibir las cosas. sacrilegio si querías levantarte sin haber pedido permiso o sin que el resto de los comensales terminara, sin haber proferido el hipócrita "buen provecho" y "gracias". manazo si inclinabas el plato de la sopa hacia ti en vez de en dirección contraria igual el movimiento de la cuchara con lo último de la sopa, la servilleta en el regazo para cubrirse la boca cerrada en caso necesario, aunque te estuvieras ahogando. posturas como de yoga para sostener cada cubierto y con cada mano bla bla bla. toda esta urbanidad trajo como consecuencia que Emilia y yo tengamos nuestra propia versión del manual de Carreño Pantagruélico:
    Se vale eructar, subir los codos sacarse los zapatos, los mocos, limpiarse con la mano, masticar con la boca abierta y haciendo ruido a propósito, tirarse pedos o enseñar el bocado siempre que te retuerzas una oreja como simulando una dulla pa mostrar el bolo alimenticio, ir al baño a media comida, hablar de cosas escatólogicas para provocar al prójimo pero sin hacerlo vomitar. sentarte a la mesa en calzones. darle a sombria lo que no te guste ah, pero eso sí hay que lavarse las manos por pura higiene y no lanzarse la comida por ser un desperdicio, aunque sombria se lo coma, ah!
    y para ella sí está prohibido pedorrearse bajo la mesa porque la digestón de un perro sí está muy cabrona. Todo con el consecuente escándalo de su madre cuando nos acompaña.Me encantaría poner en préctica cualquira de éstas en un lugar público.

  7. Anonymous Anonymous 

    en cualquier ranchito costeño o ribereño del golfo será muy mal visto que pidas cubiertos para chingarte una mojarra frita y peor aún que no dejes el esqueleto del pescado impecablemente blanco, hay que chuparle los ojos y la carnita arriba de la mollera masticar la cola hecha chicharrón tal como las aletas y todo tomarlo con los dedos o con esas tortillas gordas hechas a mano, en Tabasco pueden llevar ajo o estar sofritas en el mismo aceite con ajos en que hirvieron las mojarras (o robalito o chucumite o pejelagarto o pochitoque o guao o...) pero mucho ojo, lo peor que se puede hacer en una de estas mesas rurales será, muy por encima del uso de cubiertos o ensuciarse mas allá de la segunda falange del pulgar, índice y medio, será hablar de trabajo o negocios, eso es de chilangos y peor aún a que se cojan a tu hermana

  8. Anonymous Anonymous 

    Utamadre! ALONTZIN LO-LI-TO siempre ha logrado poner mis prezosas neuronas en sinapsis. Aun en sus momentos mas Pessoa-escos tiene un sabor muy sabroson... pero lo que me ha venido sorprendiendo al grado de quedar embelecido y totalmente seducido es SERCH. Quien es este seductor que logra ecuanimidad y perspicacia, sutil y elegantemente suspicaz. WOW

    (adcitVm, erecturias muy estrenduoso con un blind date? jeje mera curiosidad)

    anOnimo

  9. Anonymous evA 

    Los modales como estética, yo suelo romperlos por comodidad..

  10. Blogger alonso ruvalcaba 

    bueno, serch, yo como el anónimo creo que realmente no era provocador sino desmadroso... y de cualquier modo tengo mis dudas, a diferencia deste anOnimo de arriba, de algún punto de serch. por ejemplo:

    La reunión en inglés donde todo mundo es llamado por su nombre de pila, "Mark", "Cindy", "John", y donde a nadie le interesa si John padece cáncer y si Mark sufre una depresión,

    no sólo por lo inglés [que, estoy seguro, nomás se le patinó al buen serch] sino por la alusión al nombre de pila. a mí me gusta que me llamen o por mi apodo o por mi apócope, así tenga que pagar con tarjeta de crédito, y casi nunca me importan las depresiones de los demás. vulgar yo.

    ---

    adictvm,
    me cagué de la risa con tus modales.

    literalmente.

    a la mesa.

    ---

    y al anónimo tabasqueño,

    igual está muy buena y divertida la lección de la mojarrita. se antojó. y, por cierto, que se cojan a mi hermana, sobre todo a la mesa, me parece refinadísimo.

    ---

    haces bien, evita!

  11. Anonymous El Serch en patines 

    La provocación puede ser desmadre, el desmadre puede ser provocador.

    a mi también me gusta que me digan por ni nombre de pila o mi apodo. Ese no era el punto.

    Lo que no tengo es tarjeta de crédito =(

    Y afotunadamente, no soy ningún seductor.

    Salú!

  12. Blogger Hilda 

    Ah qué el Adictvm... lindos modales, pero yo pregunto igual que el anónimo: y en blind dates igual?

    jeje

  13. Blogger Hilda 

    Para los Tres Cochinitos:

    Click

  14. Anonymous Vida 

    Mta, yo sí cambio los cubiertos, cuchillo pa cortar, cruzar, tenedor pa comer. Y creibas que era maña de diestra perezosa, no sabía que fuera uso y costumbre de tierras satelucas.

  15. Blogger jardinière 

    Tenedor a la mano izquierda, cuchillo a la derecha, sin cambiar el tenedor de mano, nunca. Codos en la mesa, ni en pensamiento. Las hojas de la ensalada no se cortan, se doblan. Se parte el pan con la mano, en bocados: no hay que morderlo. Y no hay que dejar la comida en el plato, porque no saben que es la guerra y mucha gente no tiene qué comer. La boca hay que limpiarla con la servilleta antes de tomar el líquido que sea. Pero, claro, todo eso sólo se aplicaba a la hermana grande... La chica se reía y plantaba los pies sobre la mesa.

  16. Blogger Tlacuiloco 

    Alón:
    saliendome del tema, y no tanto, espero (desespero) por la promesa del jueves próximo en Antrobiótica, por eso de:
    "LA PROXIMA SEMANA: ¿Querías drogas?"
    Un abrazo.

  17. Blogger alonso ruvalcaba 

    vida,
    la verdad es que, como soy bien prejuicioso, nomás puse satélite a ver si alguien caía. eso sí, la última vez que vi a alguien hacer eso, estaba en el santa clara de plaza satélite [neta];

    [quién quita y algo de razón hay en esa generalización medio burda]

    ---

    jardinière,
    mencantó lo de las hojas densalada. como de película. espero que tú fueras la menor.

    ---

    mi querido tlac,
    no esperes mucho. nomás, por un lado, que mis papás no lo lean y por otro que me queden al menos la mitad de las neuronas. o sea, dos. suficientes para escribirlo.

  18. Anonymous el modal inútil 

    yo nunca dejaré de cantar mientras como por miedo a la locura.

    ah, y no tengo serpientes, pero la duda me asalta cuando pienso en kitchi, nuestra tarantula, ¿será mal visto si nos acompaña a la mesa? ¿peligrará, se le antojará a alguien? esta regla ¿es por seguridad de los comensales o de los animales?

    y yo me uno al desmadre provocador, alzo al puño y eructo.

  19. Blogger adictvm 

    anOnimo e hildita:
    respecto a lo del blind date, ¡no como creen!
    no pasaría de que me rascara nerviosamente los destos, sin dejar de verla a los ojos cada vez que
    la conversación se fuera haciendo más íntima.
    (no vaya a pensar que soy un patán)

  20. Blogger jardinière 

    Gracias por el intento, querido Alón... ¡pero soy la mayor!
    (lo comprobarás si alguna vez me ves comer una ensalada...)

  21. Blogger Ícaro 

    Horribles modales, los del relojero y la liebre de Alicia, aunque el peor es el hurón, que se queda dormido a la mesa.

    Yo a veces le entro a la pizza con tenedor y cuchillo, no por ma-monería, sino porque soy medio puerquito pa comer y siempre termino embarrandome de catsup.

    Saludos.

  22. Blogger El Serch 

    Malos modales porque se tienen que estar cambiando de lugar!!

    Jejeje

    "soy medio puerquito pa comer", jeje, simpática frase.

  23. Anonymous isabel 

    ¡Muchas gracias Alonso! Necesitaba ese texto para darle un callón a alguien. Ya saben, siempre existe el pretenciosísimo individuo que cree que por saberse un par de reglitas de etiqueta totalmente démodées te está abriendo las puertas de un mundo superior.

    A mí también me encantó el doblez de la ensalada jardinera. De ahora en adelante, lo haré un hábito.

    Finalmente, para Ícaro: ¿Cómo le haces para embarrarte de catsup mientras comes pizza? ¿No me digas que le pones? Como un anuncio de mayonesa que vi recientemente y aunque ud. no lo crea, proponía untarla en… ¡Sí, una rebanada de pizza de pepperoni!! (eso sí son malos modales, que ni qué).

  24. Anonymous nosoytabascoño 

    refinadísimo, exquisito y bueno para la digestión
    alguien tiene un palillo?
    atenta invitación a las abuelitas a las hermanas (cof) y a Carreño
    menú: camarones enchipotlados, chilpachole de jaiba, perniles de hermanas (cof cof), acompañado todo con posol (en chorote, obviamente)
    y chin chin el que deje sucio el plato y limpias a las hermanas (recontracof)

  25. Blogger Adrián Santuario 

    Porque regularente hago una vida bastante irregular: qué flojera con los modales!!!


    Saludo!!!

  26. Blogger Vicadin 

    en casa d un wey k fue mi amigo, rezaban antes d cada comida, yo namas me kedaba pendejo, y el pendejo legionario(de dios) del papa d mi cuate me decia '¿qué por que usted no reza? se cree mucho o qué?' (sic)

  27. Anonymous arturo 

    Conocía la historia de las hojas de lechuga dobladas, pero tenía la idea de que eran una costumbre muy, muy francesa. Un purismo parisino. Quizá nuestra jardinera amiga nos ilustre al respecto.

    Es cierto que la idea de seguir comiendo como si nuestros vecinos de mesa fueran Cayetana, duquesa de Alba y Elizabeth, reina de Inglaterra, resulta absurda. Máxime cuando el menú consiste de flautas de pollo, pozole y tostadas de pata. Empero -ya es deformación profesional el cuestionarlo todo- ¿dónde hay que trazar la línea? La verdad, no me imagino tener que estar apartando las serpientes que el buen Alón quiere traer consigo, ni pidiéndole que deje de jugar al gallo gallina encima de la mesa.

    Aunque bueno, hay un punto más a considerar. El dicho reza muy claramente que "primero es comer que ser cristiano", pero en ningún momento hace alusión al modo en que hay que llevarse los alimentos a la boca. Así las cosas, ¡tráete una boa, Alón, o a las hermanas de quien puedas!

    Un abrazo.

  28. Blogger jardinière 

    Parece ser que se convirtió en todo un hit de la extrañeza lo de las lechuguitas dobladas, heh? Estimado Arturo, la verdad es que no sé de dónde salió eso. Mi papá es italiano, pero tengo la impresión de que eso fue cosa de mi madre. Quien no es francesa. ¿Seremos los brasileños afrancesados? La cosa es que no sé de nadie más que lo haga, entonces si Isabel quiere unas clases, adelante. Me sentiré menos sola cuando la comida incluya una barra de ensaladas...

  29. Blogger Iván 

    ¿Modales? que chingadas madres es eso.

  30. Blogger Iván 

    Ora si. Modales mmmm veamos.

    En primer lugar ¿Quien los decide?

    ¿Qué es lo correcto?

    ¿Qué es un comportamiento moralmente correcto?

    si alguien se ofende por un pedito, uuta, ¿no es bronca del ofendido?


    "prefiero perder un amigo a una tripa" coooomper...

  31. Anonymous arturo 

    Jardiniere:

    La Biblia dice algo así como que "si tu mano derecha es ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos, pues es preferible que entres manco al reino de los Cielos que entero al lugar del llanto y la desesperación".

    Haciendo una inaceptable adaptación de la instrucción evangélica, si las ensaladas son ocasión de soledad para ti, ¿por qué no evitarlas? Creo que hay razones de mucho mayor peso para sentirnos solos que una condición de rara-avis-dobladora-de-lechugas.

    Un abrazo cariñoso.

  32. Blogger jardinière 

    Jajaja, Arturo, no te ofendas, pero ?no me tomaste en serio, verdad? Claro que no me siento sola... Eso de doblar las hojas es todo un hábito, ni cuenta me daría ya, si Alonso no hubiera despertado la discusión sobre modales. Y, sí, a veces a las pobres lechuguitas también las corto, !para que alimento el personaje!
    Por fin, yo adoro las ensaladas, jamás las abandonaría, ni que me tuviera que convertir en maestra de origami con tal de comerlas...
    Sin embargo, te agradezco tu preocupación por mi estado anímico-gastronómico!

  33. Blogger Chabelo es Dios 

    Hay algo que debes aceptar, alonsodear (¿dónde quedó la del alonsodear eh?):

    - Si no tuviéramos semáforos, serían aburridas las calles.
    - Si no tuviéramos métricayotrasformalidades, no existirían vanguardias (luego entonces: sin vanguardias, no es cul escribir sonetos en el siglo xxi).
    - Y así: sin modales, no hay con qué provocar, no hay diversión. Gracias a los modales tenemos gestos simpatiquísimos, regaños fraudulentos (usan tácticas torpes como "no brillarás en sociedad") y laaaargos choros abuelescos (por cinismos guarros interrumpidos).

    Y por sobre todas las cosas: no hay Casino sin mujeres bellas y hombres alegres, cantando al ritmo de la tuna, servilleta en cuello, cubiertos tomados con todo el puño, vino escurriendo por las comisuras, y ay qué bonitos son los modales, pero sobre todo los desmodalados.

    ----------

    A ver, trivia: ¿qué poeta maldito fue el que, supuestamente, llegó al restaurante más nais de París, ubicó a su presa femenina sentada sola en una mesa, se acercó, reventó un espejo en el que se podían reflejar con una piedra, se sentó y dijo "ahora que todas las barreras han sido rotas, podemos hablar tú y yo".

    Chías.

  34. Anonymous alónimo 

    jeje,
    bueno, yo obviamente nada que agregar al asunto salvo

    1. ganas de ver a jardinière comerse una ensalada [si es con pasoapaso para isabeldear, mejor];

    2. ganas de cortarme la diestra pecadora;

    3. ganas de acordarme, gabotrín, quién le dijo a quién en el restaurante 'más nais' de madrí: 'señora, en el principio de sus muslos veo la luz que entrevió al final virgilio'...

    argh, a ver si no se me olvida [como siempre] la próxima vez que vea una entrepierna virgiliana.

  35. Blogger Chabelo es Dios 

    Apenas vi la discusión de las lechugas: yo también lo hago.

    Los Gabos balbueniensis practicamos el carreño sin saberlo. Librazo, por cierto.

  36. Anonymous not a dear 

    gracias A.

  37. Blogger Ernesto Sandoval 

    mi abuela se empeñó en enseñarme modales en la mesa y en la vida. ahora me dice una frase de mi bisabuela: "parece que fuiste criado en la bragueta de un soldado".

  38. Anonymous Alicia 

    Mi querido seudo intelectual, aprende a escribir un poco menos presuntuoso, y por Cristo crucificado ¡la letra, agranda la letra!

  39. Anonymous vida 

    Entrepiernas virgilianas... ja!
    Yo he visto de ésas.

  40. Blogger jardinière 

    A poco en la Balbuena también son afrancesados, Gabo? Ya ves, Arturo, no estoy sola! Qué bien se siente...
    Chabelo y Ruvadear, me encantaron las anécdotas sobre los modales de los poetas a la mesa de restaurantes "nais".

  41. Blogger alonso ruvalcaba 

    alicia querida,

    puedes agrandar tú misma la letra. lo pongo en inglés para mantener mi estatus presuntuoso: menu, view, text size, large o largest, según las dioptrías.

  42. Anonymous ps. 

    uta.
    anoche alguien dejó este mensaje en el post sobre el suicidio:

    Hola Un saludo, la verdad me intereza el tema pero asi con CIANURO, le da mas respeto a mi**********que sea asi que vacano morir ya estoy cansado de esta vida que me toco... pero ya vasta... llego la hora......adios amigos si algundia llegan a visitar esta pagina y encontrar este mensaje recuerdemen como una persona que trato de vivir de la mejor manera esta vida......aunque suene paradojico "LOS QUIERO.....UMMMM Y A MI FAMILA" muchos recuerdos me llevo en mi espiritu de todos.

    --

    será? ni pex.

  43. Blogger Coppelia 

    pues sobre modales... recuerdo aquella frase de mi abuela: "Subir en la mesa el codo/es de rústico o beodo" y , por supuesto, la ya mencionada "el que come y canta/loco se levanta". Claro que es la misma mesa en la que mi abuelo me enseñó a partir bolillos por la mitad en forma longitudinal, sacarles el migajón y rellenarlos con dos o tres de las extraordinarias albóndigas de mi abuela, y donde aprendí a sopear y a tomarme los restos de la sopa aguada o del caldito de pollo (que nomás no se me dan) ¡con popote!

    En cambio, mi ultra correcto tío (cuasi abuelo) paterno, alguna vez me regañó durante la comida por entrarle a los tacos con fe, singular alegría y ¡sin cubiertos! Habráse visto...

    Ah, la frase favorita de mi papá para regañarme en la mesa: "¡Come como una señorita! ¡Corta bocados más pequeños!" y la de mi mamá: "Ay, hija... ¡así nunca te van a llevar a palacio! *suspiro de derrota*"

    Me uno al club de jardiniere, yo nunca corto las lechugas... aunque se debe más a mi flojera que a mis buenos modales (como podrán suponer después de leer este comentario, ja)

    ¡Besos a todos!

  44. Anonymous arturo 

    ¿Suicidio con cianuro? Vaya manera de comenzar esta semana.

  45. Anonymous El perdonavidas 

    ja! Más huevos se necesita para vivir... que no nos vengan con el petate del muerto...

  46. Blogger ebrocken 

    estas cosas te pasan a vos, alonso, por andar en esas refinerías. yo sólo recuerdo, como un sueño lejano, lo de los codos. y está mal, ni un ritual me queda. nada de clasicismos, chabelín, para echar mis guardias furiosas. sólo una extensa barbarie y manos engrasadas.
    en un terreno solo académico, debo subrayar de lo anterior la palabra "ritual". ¿y los rituales? ¿dónde quedó el placer de acatarlos con pasión dramática?

  47. Anonymous alónimo 

    ahh,
    espero, querido j, que el incendio de los comensales y la disposición de serpienets sobre la mesa pronto se conviertan en rituales.
    para acatarlos con dramática pasión.

  48. Anonymous pollito 

    Qué lástima por estar con las tareas, me "perdí" este post y apenas hoy, amaneciendo en martes lo veo, ni modo ;(

    Alón: Tus post siempre los leo así:
    1o el último párrafo, luego el anterior, y antes de leer el segundo leo el primero, y con el 2o párrafo acabo la lectura. Shalalá.

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