hambre

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No todos los días una mujer que has amado con hondura pero que evidentemente ya está en otros asuntos te dice: “No quiero saber nada de ti ni de nadie que tenga que ver contigo.” Para mí, ese día fue ayer. Además me está saliendo una muela con un ímpetu que yo hubiera creído reservado para otras cosas. Y sin embargo ayer mismo abrí un libro; Franco acaba de morir y todo parece posible; en la página 55, el autor se “dispone” a seguir una huelga de hambre. “Una asociación de vecinos enrollada nos dejó un local de una parroquia periférica. En ella nos concentramos una treintena de estudiantes dispuestos a pasar hambre durante diez días o así.” Durante la huelga, cuando el hambre apretaba más, los estudiantes hablaban de dulces, chocolates, mazapanes, turrones, hojaldres con crema. Luego siguen estas líneas:

El hambre tiene esas cosas. Cuando llevas tres o cuatro días sin probar bocado, se te pone una foto fija en la cabeza, una imagen que te habla a las claras de tu alma, que te revela la esencia del monstruo que en ti habita. También a mí me llegó la hora. Primero vi la Imagen Verdadera acercarse borrosamente, pero luego se mostró con más arte y claridad que en una pintura hiperrealista. La imagen de lo que yo realmente era, de lo que verdaderamente y por encima de todas las cosas son y desean mis entrañas, se fijó como una lapa en mi cabeza y ya no volví a ser capaz de sentir ninguna otra cosa hasta salir, días más tarde, de aquella interminable acción tan juvenil y tan revolucionaria sabía lo que verdaderamente era. Perdí nueve kilos y medio, aguanté todo el tiempo que hizo falta y maldije lo más bendito por el hambre que me retorció las tripas aquellos días. Descubrí también el olor que tendrá mi cadáver una vez muera, pues es ése y no otro el olor que el cuerpo desprende tras cuatro días sin ingerir alimento. También aprendí una cosa que desde entonces me acompaña y consuela como fe absoluta. Una frase que afirmo ante cualquiera sin titubeos de ninguna clase, sin que me tiemble la voz: soy un comedor de cuchara. Sí, señoras y señores, ante el tenedor prefiero la cuchara. No lo sospechaba ni de lejos, pero así es. Ciertamente.
-----Mientras toda la gente soñaba con dulces y pasteles, yo veía un plato de lentejas bíblico, delicioso y simple, adornado con un trozo de chorizo rojo que, con sus matices colorados, rompía el cromatismo ocre de aquella naturaleza muerta, pero divina, que tenía en mi mente.
-----Sí, señor, en el fondo de mi alma, en el lugar donde la primera célula hace crecer a todas las demás, habitan unas lentejas con chorizo.
No sé ustedes. Para mí, en un día de piedra y agonía, la mano de un desconocido tocada en esas líneas puede tener la firmeza que no tiene la mano del amigo. Más sobre lentejas: clic.


discurso XVIII

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veníamos caminando por el callejón de mesones. era tarde y al negro le dieron ganas de mear. el alcohol, supongo, le facilitaba ese deseo. se acercó a un montón de basura y se sacó la verga. escuchamos ese ruido inconfundible como medio minuto. gabriel, menos borracho, le dijo: el día que se vuelvan locos los vecinos te van a matar, caón. a lo que el negro contestó, no sé cómo: y a ti, el día que recuperen la razón. creo que en algún lugar de españa, el cadáver de gracián sonreía.


problemas lingüísticos





Una anécdota que dan ganas de imprimir en un cartel gigante, en vista de malentendidos recientes, de repeticiones de la misma frase hasta la exasperación. Hace no mucho Laura Dern, quien, es cierto, ya dio el viejazo, reportaba un encantador detalle del rodaje de Inland Empire de David Lynch [el tráiler se ve extremadamente malviajante]. Según esto, Lynch le dijo a uno de los productores, muy tersamente: “Quiero una mujer con una sola pierna, un chango y un leñador hoy a las tres quince de la tarde.” O sea que qué, le preguntó el pobre tipo a Laura Dern, ¿me está bromeando? Y Laura: “Ajá, güey. La película es de David Lynch. Relájate y disfrútala.” ¿Pero qué le había querido decir, entonces? “Quiere decir que tienes que traer una mujer con una sola pierna, un chango y un leñador hoy a las tres quince de la tarde.”

Que ni qué. Hay oscuridades, metáforas, sinécdoques, exageraciones y sus gemelos crueles: understatements. Pero también a veces, unas cuantas veces, si alguien dice ven quiere decir, nada más, ven.

traído de language log


  • EL PROFILE (COMPLETO)
    BREVE MANIFIESTO ANTROBIÓTICO

    THE SPECTATOR

    CLIC: BLOGS OF "NOTE"

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    DANZA CON LOBOS

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    ERECCIONES Y HUMEDADES LAS QUEJAS DEL JOVEN WERTHER PURA POESÍA TRADUCIR/SER OTRO DRUNK, THAT'S ALL GLOTONERÍAS ANYBODY FANCY A LINE? LA LISTA ANTROBIÓTICA

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