Anyone?

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1. Ya está lista la “segunda vuelta”, en español, de The Spectator, aquel lindo periódico que empezó a publicarse ese mismo día pero de 1711 en Londres. Lo escribían Joseph Addison y Richard Steele y era una revisión meticulosa, delicada, de lo que sucedía en la ciudad; un compendio de buen gusto, de sentido común, de inteligencia. Lo traducen cinco filólogos y estudiantes argentinos (y yo, de colado). La dirección es: elmismodiario.blogspot.com. Es como para echarle un ojito matutino, y desear que estuviéramos en otro lado y otro tiempo.

2. Nada más extraño e inquietante que el cine de Chris Cunningham (si alguien encuentra diez cosas que lo superen en extrañeza, favor de publicarla
acá): cine de las posibilidades del cuerpo, de su maquinaria y su flexibilidad. Tiene obras geniales, como el video de los robots de All is full of love [clic] o el de los niños adultos mandados a hacer en el infierno de Come to daddy [clic]. Más reciente es Rubber Johnny, donde un pobre diablo, deforme y esquizofrénico, mantenido en el sótano por razones obvias (véase la foto que acompaña este post), demuestra los posibles usos “dancísticos” de una silla de ruedas. La música, por cierto, es una reelaborada mezcolanza del Drukqx de Aphex Twin [para bajar mp3: clic]. Para verlo, clic aquí. Asegúrate de no haber comido antes.

3. CED encargó un soneto (debía incluir el costarriqueñismo ¡ah, la perica! con sus respectivas rimas y ser medio porno); luego se desentendió de él y lo dejó morir en los comments de Ande yo caliente. Me lo traigo acá para que dure siquiera un par de días más, al fin que ya este post es repulsivo y muchos no regresarán hasta el jueves. (Si Adictvm regresa, seguro le gusta.) Me robé endecas de Lope y de Quevedo. Va pues:

Un soneto me manda hacer Chabelo
que exclame de repente ¡ah, la perica!
(si quieren que, por mí, se apunte el Vica).
Un soneto con ñonga y harto pelo.

Ay, chamaca, soñé que te... ¿dirélo?
Pus sí: soñéte en cueros, oh Ludwika,
cogiendo en rica costa en Costa Rica,
y haciéndome en la reata con un yelo...

Soñé que yo jugaba pa los Tecos,
y cenábamos moles allá en Pacos
para luego ponerle como locos.

De esos sueños, querida, hay retepocos
(yo sueño con beisbol como los nacos),
y desperté, sabrás, cubierto en mecos.






Querida Sylvia

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Recibí tu carta. ¡Qué ganas tenía de leerte! “Necesito tu ayuda –dices–. Unos locos me pidieron un texto para una exposición en un bar que se titulará Como burro en primavera, muy finos ellos. Para ponerme al diapasón, se me antoja recurrir a poemas bien cerdos, calenturientos, hambrientos y babosos... Estoy convencida que tienes un par de versos por allí que checarían perfecto. ¿Me ayudarías, por favor? Ya sería martini doble el que te debería.” Qué chingón. ¿Te acuerdas de Pietro Aretino? Ese tipo es un caliente. El segundo de sus Sonetti lussuriosi caudati, que utiliza, como a él le gustaba, el juego del diálogo, es sensacional:

–Mettimi un dito in cul, caro vecchione,
e spinge il cazzo dentro a poco a poco;
alza ben questa gamba a far buon gioco,
poi mena senza far reputazione.

Che, per mia fé! quest’è il miglior boccone
che mangiar il pan unto appresso al foco;
e s’in potta ti spiace, muta luoco,
ch’uomo non è chi non è buggiarone.

–In potta io v’el farò per questa fiata,
in cul quest’altra, e in potta e in culo il cazzo
mi farà lieto, e voi farà beata.

E chi vuol essre gran maestro è pazzo
ch’è proprio un uccel perde giornata,
chi d’altro che di fotter ha sollazzo.

E crepi in un palazzo,
ser cortigiano, e spetti ch’il tal muoja:
ch’io per me spero sol trarmi la foja.


Lo que más me gusta es su primer cuarteto:

“Méteme un dedo al culo, mi buen viejo,
y empuja ya la verga poco a poco;
alza bien la pierna y haz el juego,
y luego sin miramientos menea el lomo...”

Cuando los ingleses se deciden, también pueden ser muy calenturientos. Mira, por ejemplo, este poemita que me encontré en un libro de 1601, Dainty Darling, King & Free:

Prettie, wittie, sit mee by,
Feare no cast of anie eye,
Wee will plie so privilie,
None shall see but you and I,
What I will doe with a Dildoe,
Sing, sing: “Doe with a Dildoe”...


¿Cómo serían los dildos del siglo XVII? Ve tú a saber. Cuando Thomas Rowlandson (1756-1827), publicó este poema (te servirá: ¡hasta un animal trae!) le puso esta imagen (no sé por qué no me deja pegarla al post; ni modo):

Well mounted on a mettled steed
Famed for his strength as well as speed
Corinna and her favorite buck
Are pleas’d to have a flying fuck.
While o’er the downs the courser strains,
With fiery eye and loosened reins,
Around his neck her arms she flings,
Behind her buttocks move like springs.
While Jack keeps time to every motion,
And pours in love’s delicious potion.


Flying-fuck no significaba entonces lo que ahora (es decir: “un carajo” o, con más fresez, “un comino”) sino, como habrás visto, un acostón que se echaba uno a caballo. En España la tradición también es viejísima. (¿Qué esperábamos? El mismo Marcial era español...) Mira este sonetito de Diego Hurtado de Mendoza, del que la pobre Diana no se va limpia:

Señora, la del arco y las saetas,
que anda siempre cazando en despoblado,
dígame por su vida: ¿No ha topado
quien la meta las manos en las tetas?

Andando entre las selvas más secretas,
corriendo tras algún corzo ó venado:
¿No ha habido algún pastor desvergonzado
que le enseñase el son de las gambetas?

Hará unos milagrones y asquecillos,
diciendo que á una diosa consagrada
nadie se atreverá, siendo tan casta;

allá para sus Ninfas eso basta;
mas acá para el vulgo, por Dios, nada,
que quien quiera se pasa dos gritillos.

Quevedo tiene un chingo, pero esos son fáciles de conseguir [clic:
edición de 1699]. (Bueno, tal vez sí valga la pena repetir el final de este romance de sueño erótico, que empieza en serio –“No pueden los sueños, Floris, / ofender prendas divinas, pues permiten a las almas / el mentir para sí mismas...”– y luego ya se pone a echar desmadre:

Andúvete con la boca
rosa a rosa las mejillas...
dime una hartazga de cielo
en tan altas maravillas...

El apetito travieso
con sola mi fantasía,
más entretenido andaba
que fraile con bacinica.

Andando desta manera
topé con las barandillas.
Desperté con un chichón
estando en la cuna el día.

Perdona al sueño sabroso
lisonjeras demasías,
que aun despierto, en la memoria,
me estás haciendo cosquillas...)

Mucho más raros y difíciles de encontrar son estos sonetos que (para colmo) están en x:

No me parió mi madre celimpux
para estar encerrada como en trox.
Dormir sin hombre cinco noches, ¡ox!,
¡cuál estuviera ya mi dingandux!

Tuviera la color de almoradux
si tantas cuantas veces da el relox
no le estuvieran dando con el box
y, puesta yo a primera, hiciera flux.

Ya se me fue mi cara-de-almofrex,
aquel que me hacía decir “¡hix!”
tapándome la boca al decir “¡ax!”

Y, pues está tan seco ya mi brex
después que se me fue aqueste mi dix,
yo quiero flechas para mi carcax.

Por cierto, los filólogos proponen que “mi cara-de-almofrex” es como decir “mi peor es nada”; el siguiente es todavía más explícito:

Señora, quite allá su dingandux,
que ya saqué mi harina de su trox,
Porque ha dado más veces que un relox
y está más estrujada que el orux.

Cuando ella hizo primera, yo hice flux,
y entonces trabajaba con mi box,
mas quíteseme allá, señora, ¡ox!,
que me huele muy mal su almoradux.

Yo me acuerdo cuando ella decía “¡ax!“,
mas ya se traga entero el mayor pex
y no hay quien dé harta leña su jomix.

¡Fuego de Dios, señora, en su carcax!
Bien puede en su lugar poner un ex,
que el ordinario es para ella dix.

¡Qué pasado de lanza! Ambos se los atribuyeron a Góngora, quién sabe si con razón. Me encontré en una revista, hace siglos, esta “explanación” del segundo: ‘Está usted echa un pellejo de uva (orux), y además apesta. Mi as de bastos (v. 6) funcionaba cuando usted era primeriza (v. 5) y modosita (v. 9), pero ahora estoy harto: usted no se conforma sino con un pito de tamaño gigante (v. 13)’. ¿Qué tal ese verso: que me huele muy mal su almoradux? A mí me encanta, sobre todo el segundo hemistiquio. Según esto, en Michoacán aún se repite El ánima de Sayula, que trata de un (supuesto) fantasma que regresa para cogerse a Aguilar, el protagonista. Me gusta mucho el momento de la aparición y los primeros parlamentos:

Cruza el dintel el fantasma,
mudo, rígido, sombrío,
como el sepulcro más frío
y horrible aborto de horror.

Lleva cubierta la faz
con negro y tupido velo,
y arrastrando por el suelo
lleva también un sudario.

Aguilar, de espanto yerto
y erizado su cabello,
con agitado resuello
corre tras de la visión.

Haciendo un supremo esfuerzo,
cual si jugara la vida,
con voz despavorida
de esta manera le habló:

“En nombre de Dios te pido
me digas cómo te llamas,
si penas entre las llamas
o vives aquí entre nos.

¿Qué buscas por estos sitios
donde a los vivos espantas?
Si tienes talegas ¿cuántas
me puedes proporcionar?”

“Me llamo Perico Súrrez
–dijo el fantasma en secreto–,
fui en la tierra un buen sujeto,
muy puto mientras viví.

Ando ahora penando aquí,
en busca de un buen cristiano
que con la fuerza del ano
me arremangue el mirasol.

El favor que yo te pido
es un favor muy sencillo:
que me prestes el fundillo
tras del que ando tiempo ha.

Las talegas que tú buscas
aquí te las traigo colgando;
ya te las iré arrimando
a la puerta del fogón...”

Por supuesto, el gran gran jefe de la poesía calenturienta fue Fray Melchor de la Serna, y su mejor poema La viuda de Aragón. Es larguísimo, pero te copio un cachito:

Tómale después entre las manos
el miembro genital recién nacido,
al qual daba loores soberanos
poniéndole contino este apellido:
–¡O padre universal de los humanos
de quien tantas naciones an salido!
¡Tú solo das contento a las mugeres
y en ti se cifran todos sus plazeres!
Furiosamente a todas acometes,
y con mayor ardor a los doncellas,
entre las quales, quando te entremetes,
a la primera buelta triunphas dellas.
Tienes tanto dulçor quando te metes,
que aquel dolor que entonçes sienten ellas,
es puntilla del agro que se añade
al muy dulce manjar porque no enfade.
Entre casadas eres tan contino
que, si discretas son, nunca te dejan,
y aunque tengan hecho ya el camino
por más gustar se duelen y se quejan...

¿Y qué te parece esta anónima (creo) chanson d’autrefois?

Que c’est bon d’être demoiselle
Car le soir dans mon petit lit
Quand l’étoile Vénus étincelle
Quand doucement tombe la nuit

Je me fais sucer la friandise
Je me fais caresser le gardon
Je me fais empeser la chemise
Je me fais picorer le bonbon

Je me fais frotter la péninsule
Je me fais béliner le joyau
Je me fais remplir le vestibule
Je me fais ramoner l’abricot

Je me fais farcir la mottelette
Je me fais couvrir le rigondonne
Je me fais gonfler la mouflette
Je me fais donner le picotin

Je me fais laminer l’écrevisse
Je me fais foyer le coeur fendu
Je me fais tailler la pelisse
Je me fais planter le mont velu

Je me fais briquer le casse-noisettes
Je me fais mamourer le bibelot
Je me fais sabrer la sucette
Je me fais reluire le berlingot

Je me fais gauler la mignardise
Je me fais rafraîchir le tison
Je me fais grossir la cerise
Je me fais nourrir le hérisson

Je me fais chevaucher la chosette
Je me fais chatouiller le bijou
Je me fais bricoler la cliquette
Je me fais gâter le matou

Et vous me demanderez peut-être
Ce que je fais le jour durant
Oh, cela tient en peu de lettres
Le jour, je baise, tout simplement!

Yo sé que tu lengua materna es el francés (a ver si un día te oigo cantar la chanson) pero voy a “traducirla” (nada que ver, claro, con una traducción de veras; en ésta pongo palabras que ni “existen”) para que se pasen ya las horas:

Qué bueno ser señorita,
cuando sale aquella estrella
y ya cae la noche plena,
pues acá en esta camita:

me chupan la golosina,
me acarician el salmón,
me almidonan la camisa,
y me pican el bombón;

me friccionan la península,
me rellenan el salón,
me repulen la joyita
y me pelan el melón;

me aperturan el chiquillo,
me recubren el terrón,
me resoplan el fundillo
y me dan la picazón;

me atiborran la cereza,
me varean la colación,
me alimentan con certeza
y me yelan el tizón;

me estiran el langostino,
me recortan el vellón,
curan mis labios partidos
y me toca recargón;

me frotan el cascanueces,
me apapachan el calzón
o me miden el aceite
y me hieren el chupón;

me cabalgan la panela,
me aproximan camarón,
vuela ya la pantaleta
y comiendo qu’es ostión...

Y si pregunta la gente:
“¿Pero qué haces tú de día?”,
yo contesto simplemente:
“De día cojo, ¿qué creías?”

Querida Sylvia, recibí tu carta en la cárcel. Leerla y, gracias a ella, recordar estos poemas taladró, de golpe, una ventana en mi celda.

Tu amigo,
Alonso


Antojo: Oído al pasar

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Tengo ganas de hacer un blog de oídos al pasar en la ciudad de México. Raúl ha recogido algunos excelentes; por ejemplo, éste oído en un microbús:
–Que ya podemos chupar todo lo que queramos, que siempre sí se regeneran las hormonas.
–Las neuronas, ¿no?
–Ah, pus ésas sí no sé.
Otro bueno es éste, overheard at Central Park:
–I hope nobody takes that out of context!
–Takes what out of context?
–A thing I just thought.
El problema de un blog así es que requiere no de un “creador” (y menos si se la pasa sentado en una oficina) sino de varios colaboradores o siquiera de la contribución de muchos anónimos para marchar diariamente. Podría estar ilustrado por Vicadín y secuelosos; habría espacio para comments sobre cada post pero principalmente un recuadro donde pudieras enviar tu contribución al admin para que éste la lea, la titule (parte del chiste sería los títulos) y la postee. Actualizado diariamente, podría leerse en la mañana, acompañando el primer café; los viernes podríamos postear tres. Sobre todo, podría ser sumamente entretenido. Voy a juntar unos diez; igual y con eso se puede empezar. Si alguien quiere apuntarse nomás diga yo. Si quiere ir poniendo su propina, mándela a oidoalpasar@gmail.com. Quién quita y nos lo compran en Chilango.
ps. Hay novedades en los Tres Cochinitos y en Más de 100 motivos, que ya es espacio compartido.


Fin de temporada: ¿Qué demonios es un blog?


En La pausa inútil me dejaron de encargo “dibujar” la definición de blog. Considerando que estaba demasiado difícil hacer la definición de todos los blogs, había, pa mí, dos opciones. Una, como ya la había intentado (y, supongo, nadie se mete en la infame y larguísima columna de la derecha, y si alguien lo ha hecho se le solicita saltarse el siguiente párrafo sin broncas), puedo repetirla. La encontré casi al final del capítulo ‘The Elizabethan sonnet vogue and Spenser’, en un libro que me encanta, The development of the sonnet de Michael Spiller. Me gusta pensar –o desearlo– que este blog y sobre todo los comments sí se le acercan. Va pues:
A los Amoretti de Spenser nos podemos aproximar como a una conversación en una cena refinada. En ambos hay hablantes y escuchas, y ninguna voz puede hablar demasiado tiempo. En ambos hay un rango permisible de discursos: uno no puede, por ejemplo, ser demasiado instruido o demasiado profesional, ni habría de ser demasiado burdo. Se aprecia mucho decir una cosa ingeniosamente, aunque no sea original del hablante; se permiten confesiones íntimas, pero en no excesiva latitud. Se espera cierto grado de alusión cultural. También hay un rango de tácticas: se pueden contar anécdotas (con brevedad) o chistes; se puede filosofar, moralizar; se puede ser satírico o rememorar; se puede, incluso, ser apasionadamente serio respecto de un asunto caro al corazón de uno –pero no demasiado tiempo. Y constantemente, tanto en el soneto isabelino como en la charla de sobremesa, uno está desempeñándose para un público, entrando y saliendo de una serie de poses, y observando la propia ejecución mientras la realiza (acaso con el agregado de alguna acotación metaconversacional irónica). La meta no es decir la verdad sino ser encantador: sobre todas las cosas, se pide hablar bien.

Como yo no dibujo, la otra opción era escribir un sonetito bloggero. Habría estado todo linkeado y supuestamente sería divertido. Sus cuartetos, por ejemplo, podrían decir algo así (pero no exactamente, pues tendría que ser más agudo y más extremista), algo que se engolosinara con el retintín de los nombres:

Esto es jugar a mentiras (mentiras
que importan o mentiras de las otras).
Esto es decirle a
Rocío: me importas;
jugar con el
Negro y con Señorita;

leer a sor
Juana y leer a Hilda;
a Adictvm y Gabo, el Pollo y el Tona,
Arturo, Tlacuilo, Athewa y el Rovan,
Monik, Guhz y Vica; el Brocken y Bittah’;

para que al final (de estilo isabelino: cuarteto+pareado, para no abandonar la idea de Michael Spiller) cerrara con una idea compacta y que pareciera decir “algo”... No sé, tipo:

(Alteza, Francesca y Scimmia lo llaman:
A pig in a cage on antrobiotics);
a Toño, y comments pasados de lanza,
a Luis y a Joaquina –on antibiotics,
como antes firmaba–, al bueno del Pausa,
y los que me faltan... Bueno, ya: ¡basta!

El problema, obviamente, es que un soneto como éste (repinche) no cumpliría estrictamente las reglas que deben seguirse cuando se hace un soneto “por encargo” y que ya hay mucho mejores sonetos bloggeros en internet: por ejemplo
acá o acá o acá. Y también que la maleta está empacada, los libros y los discos han vuelto a su lugar, los focos han sido repuestos, y a partir de mañana postearé (si es que) desde Tijuana-Rosarito-Ensenada, donde –quién sabe– acaso las drogas, el vino, los montones de restaurantes no estarán cargados de recuerdos dolorosos, como en esta ciudad donde todo me sabe a viejo, y con suerte en la risa no sonarán ya vidrios rotos. Ai les dejo las llaves; apagan la luz cuando se vayan.


Sofonefetofo efen efe


LA IMPOSIBLE LISTA DE PENDIENTES


Sifi defe Gloforiafa efel pafan
cafachofondofo mafatafamefe;
y’Afamofor l’hafacefe fuefertefe
y’efel rofocefe afarafañafa;

sifi tefemofo yfy siefentofo
afal vefer sufu cifintufurafa
qu’efel afairefe mefe fafaltafa
(frifiofo efel coforafazofon);

difimefe si’efes quefe miefentofo:
cafarificifiafas duefelefen,
quefemafan efesofos befesofos…

Mufudafan lafas mufujeferefes
cofomofo mufudafa efel viefentofo.
Difigofo mefejofor: sefe vefen.

Nota. Esta pieza desesperada, hecha en días que transcurren a una velocidad imposible y el fin de semana simplemente no existe, es una “traducción” al efe de un soneto que posteamos en
Baile caliente hace unos meses. Supongo que no son factibles los endecasílabos en efe, pues no existen (creo) las palabras con cantidades nones de sílabas; estos versos, leídos con cierta vista gorda, tienen doce sílabas. En fin: obviamente es una mamada pero me distrajo una hora de la carga oficinesca.


  • EL PROFILE (COMPLETO)
    BREVE MANIFIESTO ANTROBIÓTICO

    THE SPECTATOR

    CLIC: BLOGS OF "NOTE"

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    DANZA CON LOBOS

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    ERECCIONES Y HUMEDADES LAS QUEJAS DEL JOVEN WERTHER PURA POESÍA TRADUCIR/SER OTRO DRUNK, THAT'S ALL GLOTONERÍAS ANYBODY FANCY A LINE? LA LISTA ANTROBIÓTICA

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    ARCHIVO LECUMBERRI